Salas 1.2.3

 

 

   


     A lo largo de los años, la práctica de Carlos Amorales ha sido caracterizada por un incansable interés por el dibujo, abordándolo a través de una gran diversidad de técnicas, procesos y escalas. Sus dibujos sirven como herramientas para investigar una serie de inquietudes omnipresentes en su trabajo, entre las cuales destacan su profunda inclinación por la gráfica (creando afiches populares, periódicos, grabados, portadas de discos y publicaciones varias) y su gran fascinación por la música en todos sus ámbitos. Así, Anti Tropicalia reúne varios cuerpos de trabajo que dan muestra al largo recorrido de Amorales en la plástica contemporánea, y que a su vez exploran su apego al dibujo y la música como herramientas de trabajo para sus investigaciones recurrentes.

 

Esta exposición reúne dos dibujos monumentales Fax Mantra 05 y Fax Mantra 06 (realizados para Manifesta 9, en el 2012, utilizando una máquina que imprime/dibuja con carboncillos), diez dibujos de gran escala de Notaciones para el uso de tipografías (creados por el artista en su estudio en México DF en el 2015), ciento treinta dibujos de pequeña escala de la Habana Suite (hechos para la más reciente edición de la Bienal de la Habana en el 2015) y una nueva serie de dibujos anti tropicales producidos específicamente para esta muestra. Estos últimos, sin embargo, no han sido ejecutados utilizando herramientas tradicionales o impresoras de vanguardia, si no que en vez se hicieron con esculturas de grafito (modeladas y pulidas en 3D) en formas de güiros musicales. Así, las esculturas en sí se contraponen a su forma y uso original, y pasan a servir como utensilios para dibujar esta nueva serie que cuelga desde las vigas del techo y genera una especie de laberinto que condiciona la circulación de los espectadores en el espacio expositivo del Museo.

 

También se presenta una serie de trabajos en video que están directamente atados a la música. Entre ellos, se encuentra Psicofonía (2008), en el cual varios dibujos de su archivo líquido son musicalizados en una especie de pianola digital; Erased Symphony (2013) que explora las implicaciones directas de cómo interpretar un ensamble sinfónico luego de que las partituras (impresas en grafito) hayan sido borradas y sobre dibujadas; y El Aprendiz del Brujo (2013) junto con La Fantasía de Orellana (2013) que se surgen tras haber conocido y luego colaborado con el músico guatemalteco de vanguardia Joaquín Orellana, y que re-interpretan la famosa escena de El Aprendiz del Brujo en la Fantasía de Walt Disney.

 

Esperamos que los espectadores de esta exhibición se adentren en la práctica de Amorales a través de varios cuerpos de trabajo representativos de su obra, que combinan su práctica visual con la música.

 

                                                            Stefan Benchoam. Curador.



 

 

Exposiciones Anteriores

 


 

 

Super Moderno. Joaquín Rodríguez del Paso

 

  “Super moderno” intenta ser una revisión de la obra del artista Joaquín Rodríguez del Paso, sin pretender hacer una retrospectiva de su trabajo, pero sí revisar a nivel temático las diferentes aristas que a los largo de sus años de carrera se han ido perfilando.

  De manera constante es posible encontrar diversos cuestionamientos sobre la construcción de los mecanismos de representación asociados a imaginarios sobre la geografía, la relación cultura-naturaleza, la tropicalidad, la enajenación, los mecanismos de poder y la imposición de sistemas comerciales.

  Las reflexiones continuas sobre el paisaje, han ido creando una línea recurrente dentro de su obra. Este se presenta de manera extensa recurriendo en algunos casos a la representación como visión idílica asociada al exotismo y a la noción de paraíso terrenal. Esa naturaleza salvaje que conserva incluso un resabio colonial y en donde se apela también a los relatos de viajeros desde la mirada externa, como los primeros exploradores y reproductores de este paisaje tropical.

  Por otro lado, la reflexión sobre el territorio a nivel tanto geográfico como ideológico, va a ser una línea fuerte en sus propuestas. Las imposiciones proyectadas por las nociones de centro-periferia y las líneas divisorias, funcionan como convenciones a partir de mapas físicos trazados al igual que como fronteras imaginarias. Asimismo, se vinculan con otras obras en donde las relaciones económicas asociadas a sistemas de cambio, consumo y distribución, se cruzan con el fenómeno de la migración y el narcotráfico.

  Dentro de exploración de los nexos de poder hilvanados entre los países latinoamericanos y centroamericanos con potencias hegemónicas -especialmente con Estados Unidos-, surgen una serie de dinámicas de dependencia, vinculadas en algunos casos, al tema de la explotación turística del país y las correspondencias amo-sirviente a partir de una especie de identidad asumida desde lo propio ante el ojo extranjero. A la vez, el imaginario popular de la cultura estadounidense, en cuanto a íconos mediáticos y tópicos políticos, se transfiguran y deforman desde una mirada irónica.

  Está revisión plantea una serie de posturas ante las identidades construidas desde estereotipos, la línea entre lo moderno y lo contemporáneo desde el arte y una perspectiva tanto crítica como autocrítica frente a las realidades presentes en los contextos locales.

                                                                          María José Chavarría.

 

 

Apuntes sueltos para una obra en constante evolución:

 

La idea de cultura dependiente es una que ha rondado mi mente prácticamente desde que tengo memoria. Entiendo que nuestra cultura se divide claramente entre los productores de discurso y los que consumimos ese discurso. O entre un centro generador o hegemónico y una periferia. Esta polaridad está relacionada con la economía, y mas específicamente, con la economía de mercado. Los países que han desarrollado modelos económicos que privilegian la producción industrial y la tecnológica, han aventajado totalmente a las economías cuyos modelos de producción proveen de materia prima y mano de obra a las primeras. En términos más crudos y directos, países desarrollados y países subdesarrollados.

Qué significa nacer, crecer y vivir en una economía periférica? Qué significa hablar un idioma considerado secundario? Vivir en un país subdesarrollado, y últimamente, un país considerado “paraíso” ecológico? Qué significa ser un artista en esta sociedad? Tiene alguna validez nuestra producción, siendo que se nos cataloga como culturas derivativas?

Desde esa perspectiva, me interesa particularmente nuestra relación con la potencia hegemónica de nuestro hemisferio: los Estados Unidos. Qué implicaciones tiene su cercanía? Conocer su cultura? Adoptar estilos de vida y filosofía influenciados por la misma? Y en los últimos tiempos, esta vez acicateados por el “mercado” que supone el consumidor de drogas prohibidas en los EEUU, un nuevo capítulo de guerra, pandillas, maras y narcoterrorismo, vuelve a replantear nuestra relación con el “Hermano Mayor” del norte.

Estas son las interrogantes que configuran mi universo artístico. Obviamente, no hay respuestas: sólo propuestas paradigmáticas.

 

                                                                       Joaquín Rodríguez del Paso

sincretITSMOs.

 

                Karlo Andrei Ibarra

 

 

 

  En la región de lo sincrético

 

 

La propuesta del artista Karlo Ibarra, se centra en temas como la memoria, el legado histórico y las relaciones culturales y sociales en las realidades de distintos países latinoamericanos. Explora también la herencia de pasados coloniales de estas latitudes y las repercusiones con respecto a la construcción de las identidades.

Como el mismo artista señala: “La exhibición titulada SincretItsmos conjuga mediante un juego semántico dos términos que aluden a la unión geográfica, geopolítica, cultural y su importancia estratégica para fines militares y económicos que dada la permanencia de posturas políticas post coloniales, condicionan los procesos de desarrollo económico en la región.”

La implantación de sistemas económicos y políticos en Latinoamérica y específicamente en la región centroamericana y el Caribe, es uno de los grandes ejes dentro de la muestra.

El poder y la imposición religiosa, como una herencia del periodo de conquista, se hace presente y se filtra en muchos aspectos de la vida cotidiana. En esta misma línea, el artista ha trabajado el vínculo con tradiciones populares, a manera de intentos por exorcizar y convivir con la relación existente a los sistemas actuales de dominación.

Por otro lado, un aspecto importante en las investigaciones de Ibarra, ha sido la recopilación de la memoria histórica, esto planteado principalmente como una manera de evidenciar ciertos mecanismos de control y del establecimiento de valores de una forma artificial.

Asimismo, las relaciones de inestabilidad y dependencia que se han establecido es esta zona especifica, los tratados de libre comercio y las condiciones de subordinación y subalteridad, han sido la base para muchas de las propuestas presentes en la producción de la exhibición.

Temas como la utilización y explotación de las materias primas, las diferencias en cuanto poder adquisitivo y el saqueo como una herencia latente del pasado, se revisan junto con conceptos como el honor y la identificación con ideales nacionales.

La relación directa con la historia de un país como Puerto Rico, se vuelve en una oportunidad para evidenciar los vínculos y las separaciones con las experiencias de vida de los distintos países latinoamericanos.

Las posibilidades de reconfiguración de modelos sociales y procesos históricos, es lo que hace que las aproximaciones desde el campo artístico tengan aún sentido. La idea de hacer posible conseguir por lo menos una especie de cambio, se convierte en un acto de fe, que se apoya en la perseverancia y en el intento constante de lograr modificar lo inalterable.

 

                                                     María José Chavarría.

 

 

 

 

Juegos y Ritos

 

 

                                  Adolfo Siliezar

 

 

 

 

 


 


 

 

Juegos y ritos recopila un porcentaje importante de la obra del artista Adolfo Siliézar. La herencia del dibujo y la tradición de la gráfica, se hacen presentes en su trabajo desde la tridimensionalidad, como acompañantes que mantienen un diálogo persistente. El cuestionar los lineamientos tradicionales de la técnica y los límites de la escultura, es uno de los rasgos más característicos de esta parte de su producción.

La utilización de materiales de desecho, de madera vieja y de elementos olvidados e impregnados de memoria, es la base esencial para sus ensamblajes. La carga simbólica de lo matérico, convive al mismo tiempo con el poder del fuego, un elemento fundamental en el proceso de concepción de sus obras.

Esta especie de ritual purificador, permite un ciclo de construcción-destrucción que es vital para una búsqueda continua de dualidades. El placer con el dolor y la fragilidad de lo monumental, son constantes que confluyen en esa búsqueda de la sorpresa de lo irreconocible; del azar y el ardor, como agentes transformadores.

Sus siluetas carbonizadas, introducen distintas reflexiones en donde temáticas como el control y el poder se hacen presentes. A la vez, la conciencia de pertenencia hacia lo geográfico y la inconformidad y angustia por las estructuras impuestas, son componentes que se fusionan en estos vestigios del carbón.

En las obras de Siliézar, el drama humano, no solo de los grandes conflictos sino también de los episodios cotidianos, se entremezcla con una evocación por la infancia. El juego, como una especie de rito, dialoga con figuras de poder e insignias conmemorativas. Personajes que como arquetipos se tornan recurrentes en este imaginario personal.

Asimismo, la reminiscencia de los retablos religiosos, se empata por una presencia de lo ceremonial. Lo que estos procesos de transformación van dejando a su paso, abre preguntas sobre lo que pudo haber sido y no fue, sobre la fragilidad de la vida y el patetismo de lo bello.

 

 


 

 

Construcciones / Invenciones:

 

 

De la Suiza centroamericana al país más feliz del mundo

 


Artistas:


Adolfo Siliézar, Adrián Arguedas, Albán Camacho, Alejandro Ramírez, Alejandro Villalobos, Alexander Arias, Anna Matteucci, Cinthya Soto, Diego Arias, Diego Fournier, Edgar León, Emilia Prieto, Emilia Villegas, Emilio Span, Errol Barrantes, Esteban Piedra, Eugenia Sánchez, Eugenio Murillo-Fuentes, Ezequiel Jiménez, Fernando Benach, Francisco Amighetti, Francisco Munguía, Guillermo Vargas (Habacuc), Ileana Moya, Javier Calvo, Joaquín Rodríguez del Paso, José Alberto Hernández, José Díaz, José Miguel Rojas, José Pablo Solís, Jurgen Ureña, Karol Rodríguez, Leda Astorga, Mimiam Hsu, Nadia Mendoza, Natasha Pachano, Oscar Figueroa, Pedro Arrieta, Priscilla Monge, Rafael Angel García (Felo García), Rafael Ottón Solís, Robert Rodríguez, Roberto Guerrero, Sila Chanto, Susana Sánchez, Teodorico Quirós, Tomás Povedano, Victoria Cabezas, Victoria Chaves, Victoria Marenco, Yamil de la Paz.


 

 

Abrir un espacio para discutir distintos conceptos sobre el país en que vivimos y reflexionar sobre los estereotipos e imaginarios que contribuyen a construir las identidades nacionales, es lo que da pie a “Construcciones/Invenciones: De la Suiza Centroamericana al país más feliz del mundo”. La exhibición incluye múltiples construcciones plásticas concebidas en los dos extremos de un mismo ámbito ideológico.

La mirada externa para concebir la imagen del país es una constante. En textos de 1858, el viajero y periodista francés Félix Belly y el cabo irlandés Thomas Francis Meagher, relacionan la geografía, la política, las costumbres y el ambiente pacífico costarricense con la Suiza europea, pero desde una versión tropical1. A partir de esa visión, una gran cantidad de estereotipos se consolidan y fundamentan una perspectiva idílica de la identidad nacional. De manera más reciente, en 2009, Costa Rica es declarada como el país más feliz del mundo por el New Economics Report. De nuevo, una visión foránea es acogida con entusiasmo y se convierte incluso en el lema de algunas instituciones estatales.

Entre estos dos extremos, han surgido otros imaginarios que han sido asumidos por la población a lo largo del tiempo. Diferentes formas de identidad y de conciencia nacionales, se traducen en prácticas y patrones institucionales de la cultura, moldeando las estructuras sociales y políticas de las sociedades que se definen a sí mismas como naciones2.

 

El mito o la construcción de una idea de nación, tiene un trasfondo socio-cultural e ideológico. Su finalidad es reproducir el orden social y controlar las lecturas que se realizan del pasado y presente nacional. Finalmente, funciona como una plataforma utópica donde diversos valores, símbolos y discursos históricos, amalgaman y cohesionan a un grupo de personas que comparten un territorio determinado3 .

Son precisamente estas construcciones --que se plantean desde la idea de una nacionalidad costarricense--, lo que da pie a esta muestra. La exhibición no pretende ser una propuesta definitiva sino revisar algunas miradas y enfoques de imaginarios vigentes desde la producción artística.

Partir de conceptos como la Suiza Centroamericana, significa revisar la noción de la arcadia tropical presente en el tratamiento del paisaje y la promoción turística. Retomar el mito de la blancura, conduce a la Costa Rica de antaño y las relaciones entre grupos minoritarios y la migración. El catolicismo unificador y la democracia de un país sin ejército, llevan a analizar nociones sobre el género, la violencia e incluso el futbol.

Reflexionar sobre estas y otras concepciones en torno a la definición del país es también una oportunidad para investigar la pluralidad y el diálogo de algunas visiones sobre la construcción y deconstrucción de la nacionalidad costarricense.

                                                    María José Chavarría



1Soto Quirós, Ronald, "Imaginando una nación de raza blanca en Costa Rica: 1821-1914", En: Amérique Latine Histoire et Mémoire0, Les Cahiers ALHI, 2008.

2 Hobsbawm, Eric, Naciones y nacionalismos desde 1780, editorial Critica, España, 1992.

3 Cortés, Carlos, La Invención de Costa Rica, Editorial Costa Rica, 2003.

 


 

 

 

 

"El principio del fin"

 

 

                          Fabrizio Arrieta

 

 


 

 

La exhibición se plantea como un espacio para observar y revisar, una parte de la producción de Fabrizio Arrieta. A partir de un conjunto de obras y del establecimiento de un diálogo, se hace posible establecer líneas de investigación y evidenciar procesos.


Partiendo del concepto de representación, el artista propone una aproximación a la construcción y deconstrucción de imágenes, que rebasan el fin último de la aprensión. El acercamiento a la apropiación y reinterpretación de elementos de la cultura visual, es trasladado a distintas connotaciones a partir del uso de los grandes formatos y de técnicas artísticas de tradición.


La recuperación de imágenes, de lo impreso y de lo fotográfico, para ser llevado a nuevos lenguajes, hace que los procesos de reinterpretación, manipulación y producción, generen capas que se traslapan y ocultan. Capas que se (des)componen en procesos de resignificación del material inicial.


La anulación como estrategia fundamental dentro del trabajo del artista, permite repensar la función de la pintura y de la imagen en sí. La sugerencia u omisión de información, permiten entablar un diálogo con el espectador, en donde la libertad de lecturas hacer posible una interacción mayor.


La reconstrucción a partir de fragmentos de información, la multiplicación y reconfiguración de unidades, surge a partir de estos procesos de transformación y retención. El seccionar y recomponer, ya sea a nivel bidimensional como tridimensional, permiten dar nuevos significados a elementos tanto ajenos como a aquellos que conllevan una carga personal. La presencia de lo gráfico, como un elemento importante dentro de una concepción del diseño, permite enfrentarse a obras con composiciones cercanas a una diagramación. La intervención digital y la meticulosidad en la manipulación de la imagen, le permite a esta ser llevada a múltiples escenarios y soportes a partir de un interés narrativo.


Por otro lado, indagaciones sobre la concepción objeto-obra, a partir de sus medios de difusión, recepción y producción, son tratadas desde distintas aristas. Aspectos como la exhibición, aprendizaje y legitimación de lo artístico, resultan inquietudes abarcadas desde la propuesta de Arrieta.


El principio del fin, supone un acercamiento al cuestionamiento sobre la creación, y resemantización de imágenes. Entabla interrogantes sobre los supuestos planteados desde el Arte, sobre el fin último del objeto artístico y de manera constante, sobre la representación de la representación misma.


                             María José Chavarría/Curadora MADC

 


 

 

La exhibición Bitácora de los Oficios, permite el acercamiento a la obra de Sila Chanto, desde una revisión de las líneas de investigación más recurrentes dentro de su producción.
Demarcar, delimitar, encuadrar…acciones que sugieren limitaciones, pero que al mismo tiempo, plantean un espacio de acción.
La dicotomía presencia/ausencia, es una constante en la obra de la artista. El recorrido realizado alrededor de la concepción del límite, como una posibilidad de diversos enfrentamientos, es lo que da pie a esta muestra.
Los márgenes y bordes como un gran campo a explorar, son entendidos como esas líneas divisorias que amurallan el cuerpo, tanto el cuerpo individual como el cuerpo social. Es así como los trazos que dibujan individuos y multitudes, son concebidos bajo una mirada constante de obstaculización y de implantación de estructuras de poder.
La manera en las que restricciones sociales, políticas, territoriales, culturales, emocionales y físicas son implantadas, nos circunscribe a estructuras mentales. Condicionan el movimiento, no solo del cuerpo, sino también del pensamiento.
La artista recurre a la silueta trazada, como un elemento que permite demarcar el vacío, y es entendida a la vez, como una implantación de la memoria. La marca como ausencia también precisa lo ambiguo. Las siluetas definen, identifican. La presencia del cuerpo como huella, es lo que permite un reconocimiento.
¿Es posible traspasar los bordes? Desafiar las fronteras, alterarlas, perturbarlas… Replantear estas demarcaciones simbólicas del espacio, a partir de la línea misma. El juego positivo/negativo y la sobreposición de imágenes, permiten la construcción de siluetas que se perfilan como aberturas a universos posibles.
Desarticular las estructuras, permeabilizar los mismo límites, relativizar la rigidez. Esas líneas divisorias se vuelven entonces cada vez más sutiles.
El trabajo realizado a partir de la experimentación con el grabado, permite cuestionar los lineamientos que enmarcan la técnica misma. Desprenderse de elementos como la serialidad de las ediciones, la frontalidad y bidimensionalidad del papel, posibilita una exploración a nivel de formato monumental, y de ensayo con distintos soportes. Propicia además, el enfrentamiento a la obra desde una interacción mayor con el espectador.
Por otro lado, estas estructuras desde los distintos campos de acción, permiten repensar también las concepciones sobre la obra de arte y sus procesos de legitimación y comercialización. Sila Chanto reflexiona sobre la construcción, deconstrucción y reconstrucción de la obra, replanteando las relaciones comerciales y expositivas.
Asimismo, los límites son concebidos también a nivel humano. El propio cuerpo impone barreras, marca pautas, asigna obstáculos. Pero de igual manera, en esta intención de ampliar las posibilidades, el concepto de lo cíclico como construcción, destrucción y regeneración, se implanta como una oportunidad de relativizar las limitaciones. Entrar en laberinto para buscar la salida, es al mismo tiempo volver a empezar.

 

 

María José Chavarría

 

 

 

 

 

O’culto de Carlos Poveda

 

Del 14 de julio al 14 de septiembre

 


  

   La importancia de una colección

 

 

El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) resguarda en sus acopios más de 700 obras de arte contemporáneo, video-arte y diseño. Formar una colección representativa del quehacer artístico del país, así como de Centroamérica y el Caribe, es una de las principales funciones de la institución museo.

Es desde una compilación de obras como esta, que es posible estudiar, investigar y mostrar la historia del arte contemporáneo en la región, y a la vez, ser un Museo visionario, abierto a la experimentación y a la incorporación de nuevos lenguajes.  Es de esta manera que se hace imprescindible generar constantemente muestras de esta colección, para poder cumplir con la obligación que tiene el Museo de interpretar, conservar y exponer el legado patrimonial que resguarda.

A partir de la investigación y revisión de las colecciones, se hace posible llegar a nuevas lecturas sobre un mismo compendio de obras. Esto genera a la vez,  múltiples maneras de comprender los diversos aportes técnicos y conceptuales de la producción contemporánea.

El MADC cumple con su deber en servir, una vez más, como un referente de la actividad artística del istmo y del mismo modo,  como un espacio en donde es posible dialogar con propuestas artísticas contemporáneas de otras latitudes.

 

Posibilidad de lecturas

 

Tomar como punto de partida una colección abierta y heterogénea, viabiliza la pluralidad de interpretaciones y posibilidades expositivas. Esa diversidad, da pie a generar una muestra que entabla nuevas relaciones entre las obras y pone en valor la multiplicidad de lenguajes y discursos presentes en una colección permanente.

Con base en una serie de relaciones de ejes temáticos, como lo son Geografías, Registros y Documento, la colección MADC permite una vez más, reforzar la idea de Colección a partir de la visibilización de su patrimonio.  Partir de una visión flexible que permita la rotación de obras dentro de la misma muestra, genera al mismo tiempo, una exhibición dinámica y permeable a nuevas relaciones discursivas y propuestas.

El MADC abre un espacio para una selección de obras, que representan uno de los pilares de la institución, su Colección Permanente.

                                                                                                            María José Chavarría